El caso de Isaac Montoya Márquez se ha convertido en uno de los fenómenos políticos más llamativos del último año en México. Lo que comenzó como una administración marcada por el escepticismo ciudadano y bajos niveles de aprobación, hoy se perfila como una historia de recuperación, crecimiento y posicionamiento estratégico.
Al asumir la presidencia municipal de Naucalpan en 2025, Montoya enfrentó un panorama complejo: instituciones desgastadas, servicios públicos deficientes y una ciudadanía poco confiada en sus autoridades.

Las primeras encuestas reflejaban esta realidad, colocándolo en los últimos lugares del ranking nacional de alcaldes, con apenas 36.6% de aprobación según Consulta Mitofsky.

Sin embargo, los números comenzaron a cambiar de forma constante. Para abril de 2025, su aprobación ya superaba el 47%, y en junio rebasó el 50%. Este crecimiento no solo se mantuvo, sino que se consolidó durante el segundo semestre del año, llevándolo primero al Top 10 y posteriormente al Top 5 nacional, alcanzando más del 57% de aprobación.
El salto es contundente: en poco más de un año, Montoya pasó del lugar 139 a posicionarse entre los cinco alcaldes mejor evaluados del país, escalando más de 130 posiciones. Un avance poco común en mediciones de este tipo.

Otras encuestadoras como Rubrum han confirmado esta tendencia, destacando mejoras en áreas clave como servicios públicos, cercanía con la ciudadanía y presencia territorial. Más allá de los debates metodológicos, los datos reflejan una transformación política relevante en uno de los municipios más desafiantes del Estado de México.
Naucalpan, con más de un millón de habitantes y problemáticas estructurales en seguridad, movilidad y servicios urbanos, ha sido históricamente difícil de gobernar. Por ello, este repunte no solo habla de percepción ciudadana, sino también de una recomposición política que posiciona a Montoya como un perfil emergente dentro de Morena.

Aún queda camino por recorrer, y el verdadero reto será mantener esta tendencia en un entorno político siempre cambiante. Pero por ahora, la historia es clara: un liderazgo que pasó del cuestionamiento inicial a consolidarse como uno de los mejor evaluados del país.

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